Crisis económica: ¿Quién tiene más peso de culpa, el Gobierno o nosotros mismos? (+3 simples pasos que te ayudarán a ver todo desde otra perspectiva)

 

Esto es algo que ha estado haciendo eco en cada conversación que he tenido últimamente. ¿Quién es el verdadero culpable de nuestras desgracias económicas? Les voy a dejar mi opinión personal respecto a este tema que afecta a un gran porcentaje de la gente.

Cuando abrimos los diarios, las noticias están plagadas de titulares negativos, muchos de los cuales tienen que ver la situación económica que está pasando en Argentina. Las multitudinarias marchas, las constantes huelgas, la negatividad de la gente porque “el dinero no alcanza”. Todo genera un caldo donde hace que el ambiente diario sea bastante tenso.

Pero nosotros tenemos el GRAN PODER de cambiar nuestra vida, en base a cómo nos enfocamos con la realidad.

Si sabemos que nosotros no podemos cambiar ciertas situaciones de la realidad, podemos hacer algo al respecto:  cambiarnos a nosotros mismos.

               

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 Particularmente, el estilo de vida minimalista me abrió un mundo de posibilidades inimaginables. No me veo afectado por ninguna crisis económica porque no permito que eso suceda. ¿Cómo lo logro? Con tres simples pasos:

 

  • Cambiar el enfoque de los problemas:

 

¿Y si en vez de preocuparnos por lo que ocurre afuera, nos preocupamos en qué podemos hacer en nuestra vida personal para que las cosas mejoren?

Les doy un ejemplo: Aumenta la tarifa de luz, ¿puedo hacer algo al respecto? Ver el estado de mis finanzas y empezar a administrarme mejor para que el aumento no se transforme en un problema. También puede ser momento de ver en qué estamos derrochando energía y empezar a ser más “amigables” con nuestro medio ambiente.

Apagar las luces, desenchufar los cargadores de los dispositivos cuando no se usan, cambiar las lámparas de bajo consumo por lámparas LED (duran más y consumen mucho menos).

Se pueden nombrar muchas soluciones, a lo que quiero llegar con esto es que en vez de ver el problema como tal, podemos verlo como “desafíos” a mejorar ciertos aspectos de nuestra vida. ¿Qué ganamos con esto? Eficiencia económica, en el caso del ejemplo menor huella ecología, y MENOR ESTRÉS ya que al cambiar el enfoque de la situación, puede dejar de ser vista como un problema.

 

  • Filtrar los medios de comunicación que consumimos:

 

Es inevitable no ver la realidad diaria que nos bombardea constantemente de exceso de información, pero si podemos hacer un gran filtro de algunas cosas puntuales.

Hubo un tiempo en el que me preguntaba cómo me sentía luego de ver horas y horas la televisión. La respuesta fue simple: me sentía incentivado al consumo desmedido por el alto impacto de las propagandas, perdía tiempo porque no me aportaba nada positivo más que una mera distracción diaria, los canales de noticias “exageraban” los miedos internos que tenía de salir a descubrir el mundo y toda la percepción económica me amargaba constantemente.

Eliminé la tele y el 80 % de esas sensaciones desaparecieron. Luego siguieron los periódicos. A mí me gusta estar informado, pero he simplificado la manera de hacerlo. Leo los titulares, y solo ingreso a leer las notas que pueden aportar algo positivo en mi vida. Hay días que me limito por completo a leer las noticias para “desenchufarme” un poco del mundo informativo y enfocarme en asuntos que suman más puntos a mi bienestar.

Al igual que con la TV, los diarios apuntan a las desgracias, las cosas malas que ocurren en el mundo porque en lo que respecta a publicidad es lo que más vende y le llama la atención a la gente. Limitar el uso de los medios de comunicación trae más armonía a la vida cotidiana.

Como reemplazo, amo leer noticias sobre tecnología, así que ese es mi gran punto de partida cuando quiero estar informado.

 

  • Tomar responsabilidad de mi propia economía:

 

Ciertos aspectos económicos están fuera de nuestro alcance; como los aumentos de impuestos, la inflación, los altos precios que se puedan llegar a pagar por ciertas cosas. ¿Qué hago en estos casos? Me responsabilizo de mi propia realidad. Me hago cargo completamente del mundo que he creado en mi entorno, nuestras mentes son constructoras de nuestra realidad. Y sabiendo esto, soy capaz de modificar mi realidad a mi antojo. Las malas situaciones económicas abren nuevas puertas a nuestra imaginación. Si quiero tener abundancia, creo abundancia.

Imagino el mundo que quiero en mi vida, trazo una serie de metas a largo plazo y me planteo objetivos para llegar a esa realidad. En la práctica es mucho más difícil y complejo, pero todo ese camino que uno recorre para alcanzar los sueños es un aprendizaje constante entre error y error. Con disciplina, organización, entusiasmo y fe TODO se puede lograr.

Las metas y objetivos económicos son un eslabón importante porque me dan tranquilidad financiera y una estabilidad mucho más gratificante que un montón de deudas en vano. No limito mi realidad sólo a lo que surge externamente, evalúo constantemente qué hago con mi vida para estar mejor.

Mucha gente dice que el dinero no es importante, que el dinero es malo, que trae problemas. Y la verdad no concuerdo con nada de eso.

El problema no es el dinero, sino el valor que le otorgamos a este. El dinero es solo un medio de intercambio, y muchas personas lo sobredimensiona.

Tener en claro lo que queremos para nuestra vida, y la calidad de vida que deseamos llevar es importante para ver qué estilo de vida económico queremos, y trabajar por él.

 

Como minimalista, he aprendido que el sobreconsumo que nos impone la sociedad es solo una opción. El dinero es un medio para elegir. Y no solo eso, el dinero también se interpreta como el tiempo que hemos trabajado para conseguirlo.

Por ello hay que ser muy cuidadoso con lo que hacemos con él y como lo invertimos. Hay muchísimas maneras de adquirirlo, y tenemos que ser completamente responsables y no culpar solo a la economía de afuera como principal problema de nuestras desgracias monetarias. Hay que hacerse cargo de la realidad que tenemos, y cambiar lo que no nos gusta de ella.

 

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Cambiar el enfoque de los problemas, filtrar los medios de comunicación que consumimos y tomar responsabilidad de nuestra propia economía.

 

Cada persona es un universo único de situaciones, algunos problemas serán más graves que otros y estas tres pautas puede que sirvan para algunos y no tanto para otros.

Lo importante acá es rescatar la esencia, hacerse estos tres planteos nos puede ayudar a ver un poquito más allá de la situación en la que nos encontramos.

Estamos acostumbrados a echarle la culpa a los demás de las desgracias económicas que nos pasan, pero a veces, hay que preguntarse qué estamos haciendo para que nuestra realidad sea diferente.

Si el mundo no puede cambiar, seamos nosotros el cambio que queremos ver en el mundo.

¿Te gustó el artículo? Podes dejarme tus comentarios abajo y decirme qué pensás respecto de ver de esta manera la realidad económica.

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