¿Y si dejamos de hipotecar nuestro tiempo?

Así es. Mucha gente (y me atrevo a decir la mayoría de los mortales que utiliza dinero) hipoteca su tiempo.

La sociedad de consumo en la que vivimos, está siempre en marcha para que el gasto desmedido se propague a través de cientos de estímulos diarios que recibimos – propagandas de todo tipo-. Y eso nos lleva a encontrarnos en una situación en la que cuesta salir si no tenemos un poco de educación financiera: hipotecamos nuestro tiempo.

Simplemente, al utilizar tarjetas de crédito, adquirir préstamos personales para llegar a un fin determinado, lo estamos haciendo y sacrificamos nuestra libertad.

La cantidad de dinero que debemos, teniendo en cuenta nuestros ingresos, está relacionada con el tiempo que necesitamos a futuro para terminar de saldarlo. Así de simple.

Este es un dilema que siempre discuto a la gente que tengo a mi alrededor. Obviamente cada persona tiene cientos de motivos para adquirir una deuda (como la hipoteca de una casa, las cuotas de un automóvil, o la compra de algún objeto de uso cotidiano).

Lo cierto de todo esto, es ver hasta qué punto estamos dispuestos vender nuestro tiempo a futuro para adquirir las cosas que queremos o necesitamos (y muchas veces no necesitamos).

Esa tranquilidad mental, y esa sensación de libertad que me provoca evadir las deudas, es la que personalmente priorizo ante todas estas situaciones.

Eso no quiere decir que deje de gastar en cosas que realmente son necesarias para mi vida, pero todo lo analizo con un poco más de profundidad para evitar entrar en gastos absurdos que sólo traen dolor de cabeza.

El minimalismo está completamente ligado a la solución de este problema. Porque con este estilo de vida, además de dejar ir los objetos que no son útiles o no aportan un valor en nuestra vida, dejamos de atraer deudas y todo lo que aporta algo negativo a nuestro bienestar.

Es importante adquirir una educación financiera, porque el dinero no es malo en absoluto, simplemente es un medio para llegar a un fin. Y debemos ser responsables si queremos mantener una vida armoniosa en base a nuestras necesidades, sin abusar de responsabilidades que no sabemos si podemos cumplir a futuro.

Y esto me lleva a un último punto respecto a las responsabilidades. Somos seres autónomos, y debemos ser plenamente conscientes de las consecuencias de nuestros actos.

No podemos culpar a todo el mundo si nuestras deudas sobrepasan nuestra capacidad de consumo. Solo tenemos que hacer algo al respecto para solucionarlo y evitar volver a llegar a un punto de quiebre.

 

 

¿Qué te parece la idea de vivir sin deudas, o con un mínimo de ellas? Si te gustó este post, podes dejarme tus comentarios.

 

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