Minimalismo y la tecnología: pros y contras del mundo digital

Diarios de noticias, actualizaciones de Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, infinitas Apps… ¿Cuántas veces interactuamos con la tecnología de la nueva era digital?

Un estudio de Daili Mail demostró que los usuarios de Smartphone solo en EEUU, observan su móvil unas 214 veces en el día. La cifra es alarmante, pero si hacemos un simple análisis en la calle y observamos toda la gente que transita en las veredas, nos damos cuenta que no es tan descabellado como parece.

El mundo está híper conectado, es habitual utilizar los dispositivos tecnológicos desde que abrimos los ojos hasta que intentamos conciliar el sueño.

Soy Licenciado en Telecomunicaciones, por ende, mi vida con las nuevas tecnologías es muy activa. Pero no por ello no aplico el minimalismo en el uso cotidiano de mis dispositivos.

Simplificar cada área de nuestra vida es una tarea que lleva tiempo y un análisis profundo de nuestras necesidades, ¿Qué respecta de la tecnología?

Se pueden dar varios enfoques de cómo solemos usar los aparatos electrónicos. Uno de los puntos que más han cambiado últimamente es el tiempo que pasamos frente a las pantallas de nuestros dispositivos. Las redes sociales, los correos electrónicos, la navegación web, las apps, todos forman un combo que nos solucionan la vida en muchos sentidos, y a su vez nos restan en otro.

 

Mi rutina junto a la tecnología

 

Suelo despertarme temprano, si en la noche anterior no prepare mi agenda lo hago por la mañana para organizar mi día. Mi celular me despierta con una (o a veces dos) alarmas.

Me aseo en el baño, preparo mi desayuno, y mientras tomo un té o un vaso de agua, leo con mi Smartphone algunos titulares de los diarios principales de mi país.

Chequeo algunas páginas de tecnología y reviso si tengo mensajes del día anterior en mis Apps. Termino mi desayuno, y me dirijo a la parada de subte, donde con una tarjeta electrónica tengo pasajes para todo el mes, y cuando se acaba la cargo virtualmente. Si el día está lindo hago el recorrido caminando.

Al regresar del trabajo lo hago escuchando música digital a través de mi cuenta de Spotify, y en ciertos días, cuando me encuentro relajado en el lugar donde esté viviendo, tomo mi notebook y elijo alguna programación de Netflix en el horario que yo decida, para distenderme un poco.

Luego de las 8 de la noche trato de reducir el consumo de redes sociales para ir relajando mi mente y así poder entrar en un sueño más reparador. Ciertos días me quedo leyendo algún libro, o con mi teléfono algún libro digital.

Los aparatos electrónicos que más utilizo en mi día a día son mi Smartphone y mi laptop. Con estas dos cosas no necesito más nada.

Ese es un día típico de mi vida dentro de la semana laboral, llegar a un equilibrio de consumo tecnológico no fue fácil y aún sé que me espera un largo camino de aprendizaje, pero cada aporte vale la pena.

El cambio más importante que he tenido para reducir el consumo de tecnología es el viaje que realice hace unos meses. Estuve 6 meses desconectado de mi celular. Solo utilizaba el GPS para los mapas y, cuando tenía señal de Wifi en algún hostal, me comunicaba con mis seres queridos. Pase de una rutina agobiante por una constante conexión con la realidad virtual, a una totalmente relajada y justa en su medida.

 

 

¿Cómo impacta el uso excesivo de los dispositivos tecnológicos?

 

Todo exceso tiene sus consecuencias. Estar conectados a toda hora, con el tiempo puede presentar problemas físicos y mentales:

  • Tendinitis

 

Largos periodos con el Smartphone o tabletas en las manos, al igual que estar escribiendo constantemente en las pantallas, puede provocar dolores que derivan a una tendinitis.

 

  • Dolor de cuello

 

El dolor por estar constantemente con la cabeza “agachada” provoca contracturas musculares en el cuello, dolor de cabeza y dolor en los hombros.

 

  • Nomofobia

 

Es una fobia provocada por el miedo y la ansiedad de salir sin nuestro teléfono móvil, la cual afecta al 53 % de los usuarios.

 

  • Síndrome de la “vibración fantasma”

 

Sucede cuando sentimos que nuestro móvil está vibrando por alguna notificación en nuestros bolsillos, pero en realidad es solo producto de nuestra mente. La gran mayoría de las personas han sido afectadas por esta sensación en algún momento.

 

  • Calidad de sueño

 

Usar dispositivos tecnológicos con pantallas altamente brillantes afecta la calidad de sueño, provocando insomnio, ansiedad y estado de alerta constante.

 

Les puedo dejar algunos ítems que me resultaron útiles, y que pueden aplicar para “desconectarse” un poco y así tener un poco más de tranquilidad y menos estrés por estar informados a toda hora.

 

  • Antes de dormir, desactiva todas las notificaciones, excepto las llamadas entrantes de los contactos que consideremos importantes

 

Hacer esto nos libera de una gran dependencia de estar en una alerta constante por los mensajes que pueden llegar. Si alguien tiene que comunicarse contigo con suma urgencia, dudo que lo haga con un mensaje de WhatsApp. Simplemente llamará si es necesario.

 

  • 3 horas antes de acostarte, reduce el uso de los dispositivos tecnológicos

 

Está comprobado que una constante exposición a la pantalla de los móviles o tabletas reduce los niveles de melatonina para conciliar un buen sueño.

Limitar el uso de los dispositivos en horarios nocturnos es una buena manera de que esto disminuya. Al principio podemos presentar síntomas de ansiedad, pero luego de unos días esto disminuirá y nos dará más tranquilidad, algo que sin lugar a dudas es mucho mejor que el insomnio.

 

  • Silencia las notificaciones de ciertas aplicaciones

 

No tenemos por qué estar constantemente informados de los mensajes que nos llegan en las Apps. Las notificaciones de Facebook, los E-Mails, las Apps de mensajería, todo se puede configurar para que no molesten a toda hora.

 

  • Restringir horarios de usos

 

Podemos marcarnos horarios para apagar o silenciar por completo nuestro móvil, y así poder relajarnos y concentrarnos sólo en la realidad que tenemos frente a nuestros ojos. Hacer esta práctica nos conecta muchísimo más que con lo que pueda informarnos un dispositivo electrónico.

 

 

Aún tengo un largo camino por recorrer. Voy paso a paso, del constante análisis de las situaciones en que uso mis dispositivos, para ver objetivamente como me siento en ese momento. De esta manera puedo saber si necesito disminuir el tiempo que uso los dispositivos y encontrar la manera de cómo hacerlo. Digo esto, porque en ciertas ocasiones me he sentido muy agobiado por un mundo digital que exige estar constantemente conectado y actualizado.

 

¿Hasta qué punto esto es sano?

 

Somos seres que estamos en constante evolución, y en los días actuales la evolución tecnológica va a pasos agigantados, por ello es muy importante aprender a escuchar nuestros cuerpos para entender cuál es la mejor manera que nos podemos adaptar a esta nueva era.

Personalmente poder librarme de la constante dependencia, algo que de solo pensarlo me resultaba imposible un tiempo atrás, me puso los pies sobre la tierra.

Comprendí lo importante que es desconectarnos de la tecnología para conectarnos con nosotros mismos.

 

 

 

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