No hay un solo minimalismo, sino tantos como personas en el planeta

Mucha gente me ha preguntado cómo logro vivir de manera minimalista. Llevo una mochila grande, otra pequeña y eso es todo. ¿Difícil no? Sí, pero no para todo el mundo.

Hay que entender algo muy importante respecto a este estilo de vida: el minimalismo se adapta a las necesidades de uno.

Jamás aconsejo que hagan lo mismo que he hecho yo. Tirar la casa por la ventana no le funciona a todo el mundo, porque somos seres únicos e irrepetibles. Cada persona tiene diferentes necesidades, pasiones, hobbies, rutinas, costumbres, hábitos o lo que queramos nombrar.

 

Todos somos distintos, y es por ello que muchos necesitan más o menos cosas que otros.

 

El tema en sí, no es despojarse de todo lo que uno tiene, sino, ser consciente de lo que poseemos. Que los objetos aporten algo a nuestra vida.

Un violinista va a requerir un violín, estuche, materiales específicos del tema. Yo no toco el violín, por ello, ¿para qué quiero un violín guardado en mi ropero? Ahí está la cuestión. Hay cosas que necesitamos, y otras que en realidad pueden sobrar en nuestra vida.

También hay personas que se espantan con la mera idea de tener que deshacerse de algo. En sus cabezas pueden rondar las ideas de cuánto costó eso, que es muy lindo para darlo, o el famoso “algún día lo usaré”. También está el “no me molesta que siga allí” (y sin embargo el polvo y suciedad siguen acumulándose).

Tenemos la facilidad de crear mil excusas antes de despojarnos de algo, pero cuando comenzamos a ser plenamente conscientes de lo que tenemos y necesitamos, se puede tomar una actitud diferente ante la situación. Les aseguro que una vez que comiencen con la tarea de evaluar y simplificar los objetos y rutinas, todo cambia.

 

 

Yo lo veo de la siguiente manera: una mochila en mi cabeza, la cual mientras menos cosas tenga de que preocuparme, más tiempo para mi tendré. Si la mochila pesa menos, la carga mental también se verá reducida, y ese es el verdadero sentido de la libertad ante el poder de los objetos materiales.

 

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