Como es vivir 16 meses sin un hogar fijo

En noviembre del 2016, deje de tener un hogar fijo. Vendí todas mis pertenencias, me deshice de todo lo que cumplía un papel de “exceso” en mi vida y regalé las cosas que resultaban aun útiles y que les podía servir a alguien. Me quedé sólo con lo que necesitaba y cabía en mi mochila.

Cuando en mis otros artículos comentaba que solo ando con una mochila a cuesta, no era literal.

La tarea no fue fácil, pero marcó el inicio de un gran cambio de mentalidad. Poder ver la magnitud de mis pertenencias con lujo de detalle, me permitió evaluar mis valores respecto a qué quiero y qué necesito realmente para mi vida. Hoy más que nunca me he dado cuenta que nuestra casa siempre habla por nosotros.

 

La historia no termina acá, esto recién empieza

 

Durante los siguientes meses comencé una vida nómade por completo. Pase tiempo en la casa de mi hermana. Mis amigos se ofrecieron a darme estadía por un tiempo al igual que D, mi actual pareja. El plan era que en febrero del 2016 dejaba mi trabajo y me marchaba.

Con el dinero extra por no alquilar, pude juntar más para emprender el viaje de mis sueños (y todo esto gracias a la gente que me apoyó y me ayudó con un espacio en sus casas).

Durante el viaje por toda América, viví en hostales, dormí en la selva, en hamacas paraguayas, en playas, en casa de gente que me abrió su corazón y confianza para brindarme un hogar momentáneo. La experiencia fue completamente fascinante y enriquecedora, me enseñó a valorar el hogar desde otra perspectiva más humilde.

Actualmente me he mudado a Buenos Aires y aún sigo con mi casa sobre mis espaldas yendo de lugar en lugar. Luego de tantos meses siento que dentro de poquito voy a necesitar hacer un STOP a este estilo de vida.

No quiero volver a lo de antes, 16 meses teniendo solo lo esencial me permitió valorar cada una de las cosas que permito que ingrese a mi vida (y a mi mochila, obviamente). Ahora siento que voy a necesitar estar en un lugar fijo, por lo menos unos meses (o quien sabe, tal vez un poco más). Viajar nómade para alguien que vivió toda su vida sólo en dos lugares es un poco agotador, personalmente así lo estoy viviendo.

 

¿Y ahora qué sigue?

 

Cuando hablo de hacer un paraje, me refiero a estar tranquilo en un lugar estable. No de volver a llenarme de objetos como acostumbraba en mi pasado ya que todo lo que quiero está más claro en mi mente. Añoro tener un lugar donde llegar y poder leer un libro tranquilo, andar con la ropa que más cómoda me queda por toda la casa, el silencio de las noches y el sonido de la lluvia mientras tomo un café, las comidas caseras preparadas sin horarios y un sinfín de hábitos hogareños que amo. Esas cosas simples las disfruto siempre esté donde esté, pero cuando uno está en un solo lugar donde fijamos energía personal, todo cambia y se vuelve más placentero.

 

 

El aura y el amor dentro del hogar lo creamos nosotros, y eso es lo que he extrañado durante este tiempo (y que, por cierto, no siempre entra en una mochila).

 

 

 

 

2 thoughts on “Como es vivir 16 meses sin un hogar fijo

  1. Excelente relato! Fascinante vivenciarlo…

  2. Ánimo! Yo también estoy descubriendo lo sencillo que es vivir con muy poco y que mientras menos objetos tenemos mas libres somos.. Mucha suerte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *